Intestinal apretón
sintió un hombre singular
y llegando a su lugar
siendo el asunto muy serio,
la tapia del cementerio
eligió para cagar.
.
Y no viendo bien el sitio
pues era noche cerrada,
bajo bóveda estrellada
se liberó de tensiones:
se bajó los pantalones
y allí plantó su cagada.
.
Y una cinta de corona
al extremo de una cuerda
se le enredó con la mierda,
y saliendo de aquel zulo,
pudo leerse en su culo:
"Tu familia te recuerda".
.
¿Y a quién sucedió tal hecho
que me viene a la memoria
que esta urgencia transitoria
que atentaba a la nariz?
Pues se apellidaba Ortiz
el muchacho de la historia.
Se me han puesto los pelos de gallina.
